En una noche oscura y tormentosa, me dirigía sola a casa de mi abuelita. Pensaba qué disfraz me podía poner para la fiesta de “Halloween”. De pronto sentí una sombra a mi espalda ¡me volví!, no vi nada. Seguía andando y otra vez esa sensación de que algo me envolvía en la noche, y comencé a correr y a correr hasta la casa de mi abuelita. Llamé varias veces y nadie me abría y veía como la sombra se acercaba, por fin, me abrió mi abuela, y al verme tan asustada me preguntó:
-¿Qué te pasa chiquilla?
Yo le contesté:
-Una sombra me persigue, y ella tan asustada como yo me cogió y me llevó al piso de arriba, que para llegar a él teníamos que subir diez escaleras. Nos acostamos y nos arropamos hasta la cabeza. De pronto se oyeron unos pasos y yo temblando de miedo pregunté:
-¡Ay abuelita! ¿Quién será?
-Cállate niña que ya se irá.-Contestó mi abuelita.
- No me voy que por la primera escalera voy.-Se oyó una voz.
Seguíamos temblando y el ruido se acercaba.
- ¡Ay abuelita! ¿Quién será?
- Cállate niña que ya se irá.
- No me voy que por la quinta escalera voy.
Cada vez temblábamos más y el ruido se acercaba.
-¡Ay abuelita! ¿Quién será?
-Cállate niña que ya se irá.
-No me voy que en la puerta de la habitación estoy. De pronto, se abrió la puerta y… mi abuela y yo nos despertamos abrazadas.
Belén Romero Llamas
-¿Qué te pasa chiquilla?
Yo le contesté:
-Una sombra me persigue, y ella tan asustada como yo me cogió y me llevó al piso de arriba, que para llegar a él teníamos que subir diez escaleras. Nos acostamos y nos arropamos hasta la cabeza. De pronto se oyeron unos pasos y yo temblando de miedo pregunté:
-¡Ay abuelita! ¿Quién será?
-Cállate niña que ya se irá.-Contestó mi abuelita.
- No me voy que por la primera escalera voy.-Se oyó una voz.
Seguíamos temblando y el ruido se acercaba.
- ¡Ay abuelita! ¿Quién será?
- Cállate niña que ya se irá.
- No me voy que por la quinta escalera voy.
Cada vez temblábamos más y el ruido se acercaba.
-¡Ay abuelita! ¿Quién será?
-Cállate niña que ya se irá.
-No me voy que en la puerta de la habitación estoy. De pronto, se abrió la puerta y… mi abuela y yo nos despertamos abrazadas.
Belén Romero Llamas